Un final y un comienzo y la rueda vuelve a girar.
Todo responde al continuo ciclo de lo urgente y lo importante.
Cada paso, cada huella, cumple su objetivo como registro del tiempo,
cada instante y momento único de la vida nos demuestra que el
atardecer como el amanecer, es termino y principio al mismo instante.
Nada va y viene sin una razón.
Las casualidades no existen. Es demasiada inmensa la conexión de la siembra
y la cosecha para poder ignorar el poder del aquí y el ahora.
